Santa María de Iquique: aquello que la historia no quiere recordar.

Corría el 21 de diciembre de 1907 y en la entonces Escuela Santa María de Iquique (hoy Liceo Bicentenario Domingo Santa María de Iquique), luego de una dura huelga en que los obreros del salitre exigían mejoras en sus condiciones laborales y salariales, el ejército de Chile, al mando del general Roberto Silva Renard, en conjunto con la Marina, asesinaron a sangre fría a miles de obreros de la pampa e integrantes de sus familias. Cierta prensa de la época, cómplice de los explotadores (Ver extracto del Editorial de “El Mercurio” del día 20 de diciembre de 1907, en publicación de la Biblioteca del Congreso Nacional – pág. 27), señalaba a los obreros del salitre en condiciones ventajosas respecto de los trabajadores de otros sectores productivos, que sus remuneraciones eran amplias y que las compensaciones recibidas les daba la posibilidad de ahorro. Que el jornal (salario) alto, la habitación gratuita, la pulpería a precios equitativos y la alimentación abundante compensaban de sobra el trabajo de los obreros de la pampa, y que por lo tanto no había causa visible que justificara la Huelga. Que la Huelga —agregaba la prensa— perjudicaba más a los huelguistas mismos que a los capitalistas. En fin… un guión que hoy, 113 años después, parece no haber cambiado cuando trabajadoras y trabajadores se movilizan por sus derechos.

Obreros atados a un Cepo, artefacto de ‘castigo’ que se utilizaba en las oficinas salitreras.

Cifras oficiales indican que las y los asesinados, en un operativo llevado a cabo principalmente frente a la Escuela Santa María de Iquique, y a cargo del Comandante de Ejército Roberto Silva Renard, en conjunto con la Marina, ascienden a 126 y los heridos a 135 personas (ver publicación del Archivo Nacional de Chile). La memoria social, por otro lado, habla de 2200 a 3600 asesinados, entre obreros, sus mujeres, hijas e hijos. Cabe señalar que aún no hay verdadera certeza sobre cuantas personas fueron asesinadas, muchas de ellas jamás fueron identificadas y de otras tantas se desconoce (hasta el día de hoy) su paradero. La única certeza histórica es que no era la primera ni la última vez en que gobiernos y sus fuerzas reprimieran y asesinaran a trabajadores que se movilizaban por sus derechos.

Plaza Montt (Iquique), 21 de diciembre de 1907

Hoy, a 113 años de aquel oscuro capítulo que enluta la historia de las y los trabajadores de Chile y el mundo, la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) no olvidamos, recordamos, y reivindicamos las luchas obreras a lo largo de la historia. Nuestra organización, que agrupa a las y los trabajadores contratistas y subcontratistas de la minería nacional, rinde homenaje a todas y todos los trabajadores —de ayer y hoy— que luchan por justicia y por un verdadero reconocimiento al aporte que con su mano de obra edifica todo cuanto hay fruto su trabajo. Hoy, cuando nuestro país se encuentra en un importante proceso de cambios, y que tendrá entre sus hitos la eliminación de la espuria constitución heredada de la dictadura cívico militar, más que nunca la memoria debe estar presente. Las y los trabajadores merecemos justicia y dignidad.

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