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Con profundo pesar nos hemos informado del grave accidente sucedido a las 14:00 horas de ayer jueves 05 de agosto en la mina San José de la empresa minera San Esteban, en las cercanías de Copiapó, donde quedan 34 trabajadores mineros atrapados bajo toneladas de roca y tierra, sin que haya certeza, hasta el momento, de las reales condiciones en que se encuentran, sabiendo que sólo tendrían aire para unas 48 horas. Con anterioridad a este accidente, los trabajadores y sus dirigentes de esa empresa minera ya habían denunciado la falta de vías de escape, de fortificación y de ventilación adecuadas, junto con la ocurrencia de varios accidentes fatales en esa mina. Es conocido, además, el caso de un trabajador que, en julio recién pasado, resultó con una pierna amputada a causa de la caída de un planchón. Todos estos antecedentes hablan claramente de condiciones laborales altamente riesgosas en la mina San José, que los empresarios no están atendiendo de la forma en que exigen las más elementales normas de seguridad y prevención de riesgos, y que las autoridades del sector tampoco están exigiendo con la rigurosidad que corresponde. Estas precarias condiciones, que son una realidad en gran parte del sector minero, se hacen más evidente cuando sabemos que, ante este último accidente, diversas instituciones de Atacama están apelando a la sensibilidad de otras empresas para que “donen” ropa de trabajo adecuada para los rescatistas.
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